jueves, 5 de agosto de 2010

EL AZÚCAR


Existen dos tipos de azúcar: el azúcar de remolacha, y el azúcar de caña.
Blanqueado y refinado, el azúcar de remolacha se ha convertido en el blanco de los ecologistas de todo tipo, quienes recomiendan el consumo de azúcar de caña, menos manipulado.
De hecho, todo es cuestión de gustos: el azúcar de remolacha permite cualquier tipo de combinación, mientras que el azúcar moreno, de sabor más fuerte, no resulta tan fácil de combinar, es más caro que el azúcar blanco, a pesar de ser sometido a menos manipulaciones.
El azúcar es sensible a la humedad: se debe guardar en un frasco o en una caja herméticamente cerrada.
Obtendremos un azúcar con sabor a vainilla si se introduce en el frasco una o dos ramitas de vainilla troceadas. Asimismo, se podrá perfumar el azúcar de forma más original si se le añade
Unas cortezas de limón o de naranja finamente trinchadas (exquisito para las compotas de manzana).
Mezclando algo de azúcar de caña, una cucharada de canela en polvo y mantequilla, obtendremos una pasta exquisita con la que untar rebanadas de pan.
Se puede elaborar uno mismo el azúcar fino, muy parecido a la harina, triturando el azúcar con la batidora hasta conseguir la consistencia deseada. Este azúcar tan fino es mejor que el azúcar en polvo para la elaboración de sorbetes (se funde al instante) así como para decorar pasteles.

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